La historia del Hogar del Buen Pastor

En el 1992 la Hermana Rosemarie González estaba caminando y encontró a un niño que le preguntó ¿Tú eres de Dios?, ella le contestó «Si tú tambien eres de Dios». El niño le preguntó ¿Tú te llevarías a tu casa a alguna persona que estuviese en la calle?

La respuesta a esta pregunta se convirtió en un dilema para la hermana que ya vivia con otra hermana en un apartamento muy pequeño. Sister Rosemarie González le contesto al niño que haria todo lo posible por ayudar a la persona. El niño la llevó a donde él había visto una persona tirada en la calle pero ya no se encontraba allí. Al continuar la conversación, la hermana le preguntó al niño su nombre y el contestó, «Me llamo JOY’. Fue en ese momento que la Sister realizó que JOY era un mensajero de DIOS y comprendió en ese momento que DIOS le estaba pidiendo que comenzara un Hogar para deambulantes y que viviera con ellos.

La Hermana Rosemarie comenzó la busqueda de un lugar que pasara a ser su casa y la casa de las personas sin techo que quisieran y tuviesen el deseo de salir de la calle. El lugar que ella consiguió en la comunidad de Puerta de Tierra es el lugar preciso donde se encontró con JOY por primera vez. Y así es que nace lo que hoy todos conocemos como Hogar Del Buen Pastor.

El Hogar Del Buen Pastor es una entidad sin fines de lucro que alberga a personas sin  techo de ambos géneros, con o sin abuso de sustancias. El Hogar es la residencia de 68 personas que quieren dejar la dura vida que se vive en las calles en Puerto Rico. En la institución se le provee la oportunidad de hasta dos años para completar el programa, todo bajo un proceso educativo en donde los participantes aprenden a como llevar una vida libre de sustancias controladas.

Durante el periodo que el residente está en nuestra institución, desde que llega hasta que se gradúa, recibe cama, comida, servicio de lavandería, transportación, consejería espiritual y emocional, desintoxicación con acupuntura y productos naturales, oportunidad de adiestramientos en trabajo con incentivos económicos, asesoría para completar estudios y obtener trabajo y vivienda. Luego de que el residente obtiene vivienda y trabajo y se gradúa, se le da seguimiento para que pueda mantenerse como una persona tranquila, feliz y productiva para nuestra sociedad.