Muchos los que han encontrado refugio

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Por Femmy Irizarry Álvarez para Primera Hora 

La misión de sister Rosemarie es proveerle un lugar seguro a quienes tienen el cielocomo techo. También los prepara para que cuando regresen a la comunidad tengan su casa y hasta un empleo.

Sor Rosemarie González fundó el Hogar Buen Pastor en Puerta de Tierra, San Juan, hace 25 años, y actualmente da servicio a 60 personas sin techo, entre ellas ocho mujeres.

Los beneficiarios residen en la estructura de cuatro pisos, donde además de recibir alimentos, participan en talleres y se desintoxican de su adicción a drogas o alcohol.

“Empiezan con el detox con productos naturales y acupuntura; y el programa lo basamos en un día de adiestramiento (por un período de dos años). Con estos talleres diarios los preparamos para un empleo, pero también vemos cómo van creciendo en su responsabilidad, (aprenden) a cómo lidiar con diferencias, a trabajar con otros, porque ellos en la calle perdieron esas destrezas de comunicación”, explicó la religiosa.

Allí, donde “viven como una familia”, puede entrar cualquier persona que no tenga hogar.

Sin embargo, no todos los participantes son adictos, porque “queríamos tener una comunidad lo más parecido a lo que iban a encontrar después que salgan del programa”.

Sobre sus primeros pasos en su misión de ayudar, la educadora de 76 años recordó que allá para los 90, encontró a cinco personas sin techo, adictos al alcohol y las socorrió.

“Yo sabía que tenía que ayudar a estas personas pero no sabía cómo”, confesó al narrar cómo Dios le aclaró su proyecto de vida.

“Un día cruzaba del colegio (San Agustín) en Puerta de Tierra y un niño me paró y me preguntó si yo era de Dios. Le dije que sí, pero que él también lo era. Nos pusimos a conversar y a los pocos minutos me preguntó que si yo me encontraba con alguien tirado en la calle si me lo llevaría a casa. Yo tragué duro, porque no podía llevarlo a vivir con la otra hermana (de 80 años) y le dije: ‘Yo no lo puedo llevar a casa, pero buscaría todas las formas de ayudarlo’”, reflexionó.

El niño de unos 10 años de nombre Joy la llevó donde estaba el hombre, pero se había ido.

“En ese momento me di cuenta de que era un mensajero de Dios para decirme que lo que tenía que hacer era ayudar a estas personas y vivir con ellas”, sostuvo la sister, que nació en San Juan. Han pasado los años y la religiosa no ha sabido nada de Joy, que sí vivía en el área.

Las tiendas del Hogar Buen Pastor, una contigua al hogar y la otra en el centro comercial San Patricio Plaza en Guaynabo, donde venden artículos de segunda mano para sostenerse, llevan el nombre del niño: La tiendita de Joy.

¿A dónde va su donativo? 

Hasta marzo pasado, 2,800 personas han participado del programa. De ellas, 1,503 han logrado desintoxicarse.

Se admiten personas de 18 años en adelante.

Unos 1,200 han acumulado incentivos (dinero) por participar en las microempresas del hogar (cafetería, bordado y la Tiendita de Joy) que luego se llevan para amueblar su hogar u otras necesidades.

Aproximadamente, 274 han conseguido empleo y 46 han trabajado en el hogar tras finalizar el programa.