Testimonio de un Residente | Andrés Nevárez Cruz

Me llamo Andrés Nevárez Cruz, tengo 55 años de edad y nací en la ciudad de New York y me crié en Filadelfia. Mi padre era adicto a la heroina y mi madre alcohólica y vivia en un nucleo familiar disfuncional. A la edad de 15 años mi hermano menor y yo llegamos al pueblo de Vega Baja con mi mamá y su nuevo esposo alcohólico. Termine mi cuarto año de escuela secundaria y ahí en ese momento identifiqué una puerta abierta para irme de mi casa y así es como llego a la ciudad de San Juan a estudiar cosmetología.

Termine mis estudios en cosmetología y comencé a trabajar en un salón de belleza donde se me presentó por primera vez a los 20 años la cocaína. Usando la cocaína experimentaba, primero que todo, que desaperecian todos mis problemas. El miedo y el temor quedaban atrás, me sentía valiente y poderoso, mi auto estima crecía y todas las frustraciones se escondian. Enfrentaba al mundo y todo el pasado de mi vida quedaba totalmente bloqueado. Las voces en mi mente se apagaban y se callaban, así estuve consumiendo por 35 años. Cada vez aumentando el consumo de drogas, gastando más dinero del que podia gastar y enterrando mis metas y mis sueños.

En septiembre 16 del 2016, llegé a lo más hondo de mi adicción y cuando digo lo más hondo, literalmente puedo decir que fue lo más hondo. En ese momento perdí mis dos trabajos, mi apartamento, mis ahorros y quedé sin nada en la calle. Quedé vacio, miserable y con mucho dolor, pero no era lo suficientemente valiente para terminar con mi vida, aunque caminaba y respiraba me encontraba muerto. Fue entonces cuando mi amigo y hermano del alma me llevó al Hogar del Buen Pastor.

Mi vida estaba en mucha miseria, dolor y sin un rayo de esperanza pensando que moriria siendo adicto. No tenia ninguna comunicación con mi poder superior y mi vida actualmente en el Hogar del Buen Pastor es todo lo contrario, pues estoy aprendiendo que se puede vivir sin drogas, donde hay una nueva manera de vivir, cambiando todos los aspectos de mi vida y sobretodo cambiando mi manera vieja forma de pensar.

En el Hogar del Buen Pastor aprendo cada día a compartir con diferentes personas , con cacacteres diversos y diferentes modos de pensar. Vivo un día a la vez y pongo enfansis en trabajar mis sentimientos y emociones, no dejando que estos me controlen.

Quiero expresar que el haber llegado al Hogar del Buen Pastor ha sido una bendición de la cual siempre estaré agradecido y hoy en día continuo trabajando mis miedos, temores y los enfrento con fuerza y mucha fe.

Muchas Gracias a todos los empleados, residentes y personas relacionadas al Hogar del Buen Pastor que siempre desde que llegé me han recibido con mucho amor y respeto. Gracias a Sister Rosemarie, Rosa, Anacenis y a Wilma por siempre apoyarme y estar ahí en todo momento.

Un fuerte abrazo

Andy